Audioguía Refugio Museo de la Guerra Civil

Descripción
Los refugios empezaron a construirse en 1937, cuando los bombardeos de la aviación alemana e italiana se hicieron constantes. Cartagena era clave para los republicanos: puerto de entrada de la ayuda soviética, base de la flota y centro de producción bélica. Eso la convirtió también en diana perfecta para el bando contrario.
Caminar por estos túneles tiene algo de inquietante. Las galerías quedaron inacabadas, y esa sensación de obra interrumpida se nota. Fueron diseñados para albergar a 5.500 personas, toda una pequeña ciudad subterránea con sus veinte accesos y hasta un cuarto de socorro. La visita te va llevando por diferentes espacios donde se explica cómo se organizaba la defensa, tanto la pasiva como la activa.
Lo que más impacta es el audiovisual del final. Imágenes reales de la época, sonidos auténticos que te ponen la piel de gallina. El bombardeo de las cuatro horas del 25 de noviembre de 1936 debió ser terrorífico. La Legión Cóndor alemana no se anduvo con contemplaciones.
El museo funciona bien porque no se recrea en el morbo. Te cuenta los hechos: cómo vivía la gente, qué comían, cómo seguían mandando a los niños al colegio entre bombardeo y bombardeo. Los testimonios de los supervivientes dan una dimensión humana a todo aquello. Si quieres profundizar más, tienen audioguía en varios idiomas.
La intervención arquitectónica moderna se integra bastante bien con la estructura original. El edificio de acceso es discreto, no compite con el protagonismo que deben tener las propias galerías históricas. Desde que abrió en 2004, el lugar se ha convertido en una parada obligada para entender el papel que jugó la ciudad portuaria murciana durante la Guerra Civil.
Media hora de visita que se pasa volando. Sales de ahí con una perspectiva diferente de lo que significó vivir bajo las bombas, y también con más respeto por quienes tuvieron que hacerlo.
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