Audioguía Basílica de la Caridad

Descripción
El edificio actual data de finales del siglo XIX, obra del ingeniero naval Tomás de Tallerie, pero la historia se remonta mucho más atrás. Todo comenzó con un soldado de galeras llamado Francisco García Roldán que en 1693 decidió cuidar enfermos en una casa del arrabal. De ahí nació el Hospital de la Caridad, y con él, esta devoción tan arraigada en Cartagena.
La imagen de la Virgen que preside el altar llegó desde Nápoles en 1723, traída por el hermano Francisco Irsino. Los cartageneros no tardaron en tomarle cariño, hasta el punto de recurrir a ella en momentos críticos: sequías devastadoras, epidemias de cólera. Esa fe popular es algo que todavía se respira entre estas paredes.
Lo que más me sorprende del interior son los contrastes. La arquitectura neoclásica convive con elementos barrocos salvados de la iglesia anterior del siglo XVIII. El retablo rococó de la capilla de la comunión y las esculturas de Francisco Salzillo aportan una riqueza artística que no esperaba encontrar. Los cuadros de Manuel Ussel de Guimbarda, pintados en 1893, completan un conjunto que merece observarse con calma.
La planta circular del templo hace que la experiencia sea distinta a la de otras iglesias. No hay esa típica perspectiva hacia el altar mayor; aquí todo gira en torno a la cúpula central. Es una sensación curiosa, casi envolvente.
En 2012, el papa Benedicto XVI le concedió el título de basílica menor, reconocimiento que culminó siglos de devoción popular. Siete años después, la Región de Murcia la declaró Bien de Interés Cultural.
Si decides visitar la Basílica de la Caridad, existe una audioguía que te permite profundizar en todos estos detalles históricos y artísticos. Pero la verdad es que el lugar habla por sí mismo, especialmente si coincides con algún momento de oración. Entonces entiendes por qué esta Virgen napolitana se convirtió en el refugio espiritual de toda una ciudad portuaria.
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