Audioguía Puente Cabrera
Descripción
Lo construyeron a principios del siglo XVII, después de que en 1590 explotara un polvorín cerca de la iglesia de San Pedro. El desastre obligó a remodelar toda esta zona, desviando el cauce del río y ensanchando la calle. De ahí surgió este puente de un solo arco, ligeramente rebajado, con esa rosca de ladrillo tan característica y un pretil alto de mampostería que le da un aire robusto.
Su nombre viene de don Pedro Cabrera y Jaques de Mansilla, que fue comendador de Ocaña y teniente del Generalife. Una de esas historias que te recuerdan que cada piedra aquí tiene su protagonista.
Cruzar el puente te lleva directamente a la cuesta de Santa Inés, donde puedes curiosear la Casa de Agreda, una residencia del siglo XVI que perteneció a un caballero veinticuatro de Granada. Justo enfrente está el convento de Santa Inés, fundado por el licenciado Bazón. La zona conserva esos callejones sin salida típicos del urbanismo hispano-musulmán, incluida una casa nazarí que merece un vistazo.
A pocos metros tienes el puente de Espinosa, construido probablemente en la misma época. Y si sigues río arriba, te topas con la Puerta de los Tableros, que antiguamente unía el Albaicín con la Alhambra.
Lo que más me gusta del Puente de Cabrera es que forma parte de uno de los paseos más auténticos de Granada. La Carrera del Darro al atardecer tiene algo especial: el sonido del agua, la luz dorada sobre los muros antiguos, y estos puentes que parecen salidos de otro siglo. No es de los lugares que aparecen en todas las postales, pero precisamente por eso conserva cierta intimidad.
Si quieres profundizar en su historia, hay una audioguía que te cuenta más detalles sobre estos puentes y su contexto. Aunque sinceramente, a veces basta con pararse un momento y observar cómo el Darro sigue su curso, ajeno al tiempo que pasa por encima de él.
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