
Descripción
La explicación viene del siglo XIX, cuando los cortejos fúnebres pasaban por aquí camino del cementerio de San José, situado en la colina de la Sabika. Muchas personas se despedían de sus seres queridos en este punto, evitando la subida por la empinada Cuesta de los Chinos. De ahí el nombre que se le quedó para siempre.
Pero la historia de este paseo es mucho más antigua. En el siglo XVII, los señores de Castril cedieron estos terrenos para crear la vía pública, después de que una explosión de pólvora dejara la zona convertida en solar baldío. Durante la época musulmana, este era el Camino de la Alcazaba, donde se alzaban la almunia real y el palacio de los Alixares.
Lo que más me llama la atención cuando camino por aquí son los catorce puentes que cruzan el río Darro. Algunos conservan nombres curiosos como el Puente de las Chirimías, llamado así por esos instrumentos parecidos a flautas que sonaban desde una pequeña casa construida en 1609 para animar las fiestas populares.
El paseo discurre paralelo al Darro, entre las colinas de la Alhambra y el Albaicín, creando uno de esos rincones donde Granada muestra toda su personalidad. Los palacios renacentistas se mezclan con iglesias y conventos, mientras el sonido del agua acompaña cada paso sobre el empedrado.
Al final del recorrido, hacia la Cuesta del Chapiz, te encuentras con la escultura del bailaor Mario Maya, un homenaje al coreógrafo que desarrolló su carrera en los tablaos del Sacromonte. Al otro lado del río, el abandonado "hotel del Reuma" espera su reconversión en centro de interpretación de la Alhambra.
Si buscas el Paseo de los Tristes en Granada en el mapa, no lo encontrarás con ese nombre. Aparece como Paseo del Padre Manjón, pero pregunta a cualquier granadino y te dirigirá sin dudar hacia esta alameda empedrada donde la historia se cuenta sola. Una audioguía puede ayudarte a descubrir más detalles de cada edificio y puente que encuentres en el camino.
por persona
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