
Descripción
Lo que más me gusta de este sitio es cómo cambia según la hora. Por la mañana temprano hay una tranquilidad especial, sin turistas aún, y puedes sentarte tranquilamente a contemplar la Alhambra mientras el sol va iluminando sus torres rojizas. Al atardecer la cosa cambia por completo: se llena de gente, aparecen músicos tocando guitarra flamenca y el ambiente se vuelve festivo. La luz dorada sobre los palacios nazaríes es espectacular, aunque tendrás que buscar tu hueco entre las multitudes.
Justo detrás del mirador está la Iglesia de San Nicolás, construida sobre una antigua mezquita del siglo XVI. Es curioso pensar que este lugar lleva siglos siendo un punto de referencia en el barrio. A un lado puedes ver el aljibe que abastecía de agua a los vecinos durante la época musulmana, uno de esos detalles que te recuerdan la historia que hay bajo tus pies.
Llegar hasta aquí desde el centro de Granada te llevará unos veinte minutos caminando por las calles empedradas del Albaicín. La subida por Calderería Nueva es empinada pero entretenida, con sus teterías y tiendas árabes. Si prefieres evitarte la caminata, los autobuses C31 y C32 te dejan cerca, aunque yo recomiendo ir a pie para empaparte del ambiente del barrio.
Una vez allí, tienes varios sitios donde tomar algo. En el mismo mirador hay un par de restaurantes con terraza, aunque son un poco caros por la ubicación. Prefiero bajar un poco y buscar alguno de los bares de tapas tradicionales que hay por la zona, como Casa Torcuato o el bar Kiki, donde la comida es más auténtica y el precio más razonable.
Si quieres profundizar en la historia del lugar, existe una audioguía que te cuenta todos los detalles arquitectónicos e históricos mientras contemplas las vistas. Para visitar el Mirador de San Nicolás en Granada lo único imprescindible es calzado cómodo y paciencia si vas al atardecer.
Información adicional
por persona
Precio total de las audioguías




