
Descripción
Lo primero que llama la atención es esa fachada tan particular, con su pórtico de tres arcos de medio punto y las iniciales de los Reyes Católicos grabadas en las enjutas. Los escudos reales flanquean la entrada junto al famoso lema "Tanto monta", recordando que este lugar tuvo una importancia enorme desde su construcción en 1512. La ventana superior, con sus dos arcos separados por una columnilla, añade un toque renacentista que habla de las distintas épocas que han ido moldeando el edificio.
Dentro, la sensación de amplitud es inmediata. Esa nave única con sus cinco capillas a cada lado y las bóvedas de crucería gótica crean un espacio que respira historia por todos los rincones. Me quedé un buen rato observando el retablo barroco de la Virgen del Rosario, una obra de Blas Antonio Moreno que parece desafiar cualquier concepto de sobriedad con sus ángeles, querubines y estípites dorados.
La iglesia forma parte del antiguo Convento de Santa Cruz la Real, y durante siglos fue mucho más que un lugar de culto. Aquí tuvo su sede el Tribunal de la Santa Inquisición, y entre estos muros se celebraron ceremonias que marcaron la vida religiosa y política de Granada. Hoy, varias hermandades importantes de la Semana Santa granadina tienen aquí su casa, como la de la Santa Cena o la Humildad, conocida popularmente como "La Cañilla".
Si visitas la zona del Realejo, es casi inevitable pasar por esta plaza. La iglesia está abierta respetando las celebraciones, y aunque no necesitas una audioguía para apreciar su belleza, la complejidad de sus elementos arquitectónicos y su rica historia bien merecen una parada con calma. Es uno de esos lugares donde sientes que Andalucía conserva intacto su peso histórico, sin aspavientos ni grandes multitudes.
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