
Descripción
La historia de estas casas refleja perfectamente los vaivenes de la Granada de la época. Pertenecían a Lorenzo el Chapiz y su cuñado Hernán López el Ferí, dos moriscos que las perdieron cuando fueron expropiadas en 1571 tras el levantamiento morisco. Después pasaron por varias manos hasta que a principios del siglo XX estaban prácticamente en ruinas. Por suerte, el arquitecto Leopoldo Torres Balbás las restauró entre 1929 y 1932.
La casa principal se construyó aprovechando restos de un palacio nazarí del siglo XIV. Su patio rectangular conserva la alberca original alargada y las columnas de mármol blanco que sostienen el pórtico norte. Lo que más me llama la atención es cómo Lorenzo el Chapiz adaptó la estructura original añadiendo una planta alta con galerías de madera y balaustres que mezclan influencias nazaríes con toques renacentistas.
La segunda casa, la de López el Ferí, es más pequeña pero igualmente interesante. Su entrada tiene los vanos descentrados para evitar que se vea directamente el patio desde la calle, algo muy típico de la arquitectura doméstica andalusí. Las galerías de madera rodean un pequeño patio con alberca, y debajo hay un aljibe que recogía agua de la acequia de Aynadamar.
Desde 1932, el conjunto alberga la Escuela de Estudios Árabes del CSIC, así que solo se pueden visitar los patios y la planta baja. Aun así, merece mucho la pena acercarse para entender cómo vivían las familias moriscas acomodadas y ver esta mezcla arquitectónica tan particular entre lo nazarí, lo gótico y lo renacentista que define el mudéjar granadino.
Si decides visitar Casa del Chapiz, puedes complementar la experiencia con una audioguía que profundiza en todos estos detalles históricos y arquitectónicos. La entrada cuesta 2 euros, aunque también está incluida en el paquete Dobla de Oro.
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Precio total de las audioguías




