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Es un gran museo aunque injustamente olvidado por no encontrarse en la zona histórica. El museo fue establecido aquí por encontrarse los restos de una villa romana. Tiene muchísimas piezas de gran valor e interés. Recomiendo su visita.
No creo equivocarme cuando aseguro que el Museo arqueológico municipal de Cartagena es sin lugar a dudas uno de los museos locales más extraordinarios y únicos que haya podido visitar. Y es que dejando a parte la magnífica colección de piezas de época romana, que solo una urbe de la talla de Cartago Nova podía aportar, el rasgo distintivo que tiene el museo es que sus instalaciones se construyeron sobre una necrópolis romana tardoantigua, implementando una parte de esta en el recorrido de la visita. Los restos de la necrópolis comprenden las ruinas de una serie de mausoleos de morfología rectancular y circular (con objeto de acoger ágapes funerarios), organizados en torno a una calle principal y que albergaron en su día inhumaciones de diversos miembros de un mismo grupo familiar, pudiéndose observar aún en una de estas tumbas restos óseos. La necrópolis en sí se encuentra bastante arrasada, aunque gracias a la musealización y acondicionamiento necesarios, se puede observar perfectamente la planta de los edificios y estructuras funerarias, que acompañados por una correcta cartelería son perfectamente comprensibles para cualquier tipo de visitante. Respecto al resto del museo decir que está dividido siguiendo una secuencia cronológica que empieza en la Prehistoria y termina en la Edad Contemporánea. Sin embargo debo destacar de entre todas las colecciones, por su abundante cantidad de piezas y por lo inaudito de su valor, la sección dedicada a la Cartago Nova romana. Pues bien podremos apreciar una amplia selección de cerámicas, de ánforas y diversos objetos de uso cotidiano que nos ayudarán a comprender el día a día de la sociedad romana, sus costumbres y algunas de sus actividades comerciales. No obstante aquello que más me impresionó sin duda alguna, fue la extensísima colección de material epigráfico que se conserva en el museo, que va desde sencillas lápidas pétreas de carácter funerario, a modo de epitafios de individuos pertenecientes a todos los estratos sociales, hasta enormes aras votivas, cuya monumentalidad es reflejo del estatus social de las personalidades más destacadas de una de las ciudades portuarias más importantes de todo el Mediterráneo. También debo destacar las piezas de estatuaria con algunos ejemplos verdaderamente extraordinarias y restos arquitectónicos de columnas cornisas e inscripciones monumentales que no dejarán indiferente a nadie que las vea, tanto por su impresionante tamaño como por la exquisitez de su ornamento. Finalmente y para no desvelar más sorpresas al interesado, solo me queda resaltar los restos de pinturas murales y los majestuosos mosaicos que allí se conservan, habiendo dos de enormes dimensiones confeccionados con trabajo de teselas bícromas y polícromas; pero sobretodo quiero destacar el bellísimo mosaico de opus sectile (placas de mármol polícromas ordenadas formando motivos geométricos), de unas dimensiones y una riqueza ornamental que sinceramente no había tenido la oportunidad de observar en ningún otro lugar, y que configura una vez más un excelente ejemplo de la opulencia de los ancestrales habitantes de una ciudad que gozó de fama y prosperidad a lo largo de su extensa historia. Termino la reseña recomendando encarecidamente la visita a este excelente museo. Si bien es cierto que se encuentra alejado del resto de monumentos y museos de la ciudad, aseguro que vale totalmente la pena acercarse a descubrirlo, pues las piezas que alberga (y no sólo de época romana) y la necrópolis musealizada (solo una de las muchas que tuvo Cartago Nova) que se puede visitar en su interior, verdaderamente lo convierten en un espacio único que además ayuda a comprender el mundo funerario de una gran ciudad de la antigüedad, así como nos aproxima al esplendor arquitectónico y ornamental que en su día revistió la opulentísima Cartago Nova, tanto en sus edificios públicos como privados.
Muy interesante. Desconocía por completo cómo era Cartagena en sus inicios y las explicaciones de los paneles informativos son muy clarificadoras. Llama la atención el número de lápidas y epitafios romanos que tiene este museo, una de las mayores colecciones que existen.
Points included in this audio guide

Primera planta - Exposición cronológica
Materiales arqueológicos organizados cronológicamente desde el Paleolítico Medio hasta nuestros días, con especial presencia de vestigios romanos.

Segunda planta - Exposición monográfica
Espacios dedicados a yacimientos específicos y exposiciones temáticas sobre la arqueología de Cartagena.

Necrópolis de San Antón
Cementerio paleocristiano de los siglos IV-V d.C. conservado in situ en el centro del museo, visible desde todos los puntos del recorrido.

Colección de epigrafía latina
Numeroso conjunto de inscripciones romanas que constituye uno de los legados más valiosos del museo desde el siglo XVI.

Colección de cerámicas romanas
Amplia muestra de cerámicas procedentes de Carthago Nova que refleja las diferentes etapas del mundo antiguo.
per person
- 1.Primera planta - Exposición cronológica
- 2.Segunda planta - Exposición monográfica
- 3.Necrópolis de San Antón
- 4.Colección de epigrafía latina
- 5.Colección de cerámicas romanas
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