Comillas es una de esas villas del norte que te cuesta creer que existe. A cincuenta y tres kilómetros de Santander, esta pequeña localidad cántabra concentra más modernismo catalán por metro cuadrado que muchas ciudades grandes. El Cantábrico la bordea, las calles empedradas del casco histórico la vertebran y, en medio de todo, el Capricho de Gaudí te recuerda que estás en un sitio verdaderamente singular. Es parte de la lista de Pueblos más Bonitos de España y, si la visitas una vez, entenderás por qué.
Qué ver en Comillas
El Capricho de Gaudí
El Capricho de Gaudí es la primera parada obligatoria. Construido entre 1883 y 1885, es uno de los pocos edificios que el arquitecto catalán levantó fuera de Cataluña. Los azulejos de girasol, la torre con forma de seta y los guiños orientales hacen de este edificio modernista algo completamente fuera de lo común en la costa cántabra.
Palacio de Sobrellano
Justo al lado del Capricho, el Palacio de Sobrellano fue la residencia del Marqués de Comillas. Su estilo neogótico y las habitaciones decoradas con muebles de época lo convierten en una visita que va mucho más allá de la fachada. Fue, además, el primer edificio de España en alumbrase con luz eléctrica.
Capilla Panteón de Sobrellano
Diseñada por Joan Martorell, esta capilla neogótica con toques modernistas fue concebida como una catedral en miniatura. Alberga los sepulcros de los Marqueses de Comillas y su interior, cargado de detalle y simbolismo, merece tiempo. No te quedes solo con la fachada.
Antigua Universidad Pontificia
Lluís Domènech i Montaner firmó este conjunto neogótico y mudéjar que hoy funciona como sede del Centro Internacional de Estudios Superiores del Español. Majestuoso desde cualquier ángulo, domina el cerro sobre la villa y ofrece algunas de las vistas más fotografiadas de Comillas.
Fuente de los Tres Caños
También obra de Domènech i Montaner, esta fuente modernista del casco urbano sorprende por la calidad de sus esculturas y mosaicos. Es un elemento urbano que en otra ciudad pasaría por monumento principal y aquí, en Comillas, casi se camufla entre tanto patrimonio. Vale la pena detenerse.
Cementerio de Comillas
Construido sobre las ruinas de un antiguo monasterio, el cementerio de Comillas es famoso por la escultura del Ángel Exterminador de Llimona. Es uno de esos lugares que no esperas incluir en tu ruta y luego se convierte en una de las visitas más memorables. Peculiar, sí, pero imprescindible.
Ermita y Mirador de Santa Lucía
Esta pequeña ermita alberga la imagen de la Virgen de Santa Lucía, patrona de los pescadores que se le encomendaban antes de hacerse a la mar. Además de su valor simbólico, el mirador que la rodea ofrece unas vistas del Cantábrico que justifican por sí solas el paseo hasta allí.
Cuevas de La Meaza
A las afueras de la villa, las Cuevas de La Meaza guardan pinturas rupestres paleolíticas de hace catorce mil años, descubiertas en 1907. Una dimensión prehistórica que amplía el relato de Comillas mucho más allá del modernismo y que pocas villas costeras de Cantabria pueden ofrecer.
Audioguía de Comillas con Guipock
Comillas se presta especialmente bien a recorrerse sin prisa, parando donde te apetece, sin depender de un guía con paraguas en alto. La audioguía Comillas de Guipock funciona exactamente así: tú marcas el ritmo y la app te acompaña.
El sistema se basa en un mapa guiado por GPS: cuando te acercas a uno de los puntos de interés, Guipock te avisa en el móvil para que abras la audioguía de ese lugar. Sin complicaciones, sin perder tiempo buscando en menús. Llegas, te avisan, escuchas cuando quieras.
El audio generado de alta calidad está disponible en varios idiomas y acentos —español de España, español de México, inglés británico, inglés americano, inglés australiano, alemán, francés de Francia, francés canadiense y más—. Así que si vienes con amigos internacionales o familia de otro país, cada uno puede seguir la visita en su propio idioma desde su propio móvil.
Lo curioso: con el código familiar de Guipock, un solo pago cubre a todos los miembros del grupo. Cada persona descarga la app en su móvil y accede de forma independiente. No hay que compartir auriculares ni turnar el teléfono.
Si vienes con niños, el modo niños adapta los contenidos a su edad: mismo recorrido, mismo patrimonio, pero con un lenguaje más accesible, anécdotas pensadas para ellos y una duración más ajustada. Que los más pequeños también disfruten la visita sin aburrirse a los cinco minutos.
Y una cosa práctica que en la costa norte agradecerás: la descarga offline. Antes de salir del hotel o del apartamento, descargas todo el contenido y la app de audioguía Comillas funciona sin necesidad de datos móviles. Sin gastar tarifa, sin buscar wifi, sin cortes.






















